Sin filtros, sin religiosidad, un espacio donde la fe se escucha, vive y comparte. No venimos a dar respuestas prefabricadas, sino que a conversar, cuestionar y aprender, pero lo más importante, a descubrir juntos la voz de Dios en medio del ruido diario.
Porque solo necesitas un momento para escucharlo. Este es tu espacio, tu pausa, tu Ecos del Verbo.
Bienvenidos a Echos del Verbo, un espacio donde la palabra cobra vida y resuena en lo profundo del corazón. Aquí, cada mensaje es un eco de verdad, esperanza y amor, inspirado en la voz eterna de Dios.
Acompáñanos en este camino de reflexión, fe y crecimiento espiritual, donde exploraremos juntos las escrituras y descubriremos cómo el Verbo sigue hablando hoy a nuestras vidas.
Prepárate para escuchar, sentir y responder, porque cuando Dios habla, su voz nunca deja de resonar. Respira, desconectate del ruido y abre tu corazón. Esto es Echos del Verbo.
En nuestro primer episodio vamos a hablar de algo esencial, que todos necesitamos entender, la salvación. ¿Qué significa realmente? Tal vez has escuchado esta palabra antes, en la iglesia, en alguna casa o en algún momento de tu vida, pero hoy queremos que la veas de una manera real, cercana y personal.
Pues como por ejemplo, qué significa ser salvo, por qué lo necesitamos y cómo esto puede impactar tu vida aquí y ahora. En este episodio vamos a descubrir juntos que la salvación no es solo un concepto, es una invitación a una nueva vida.
Y para esto no voy a estar nunca solo en este programa, sino que el día de hoy me encuentro con nuestro hermano Efraín Ancán con quien vamos a compartir, aprender y hablar sobre la salvación.
¿Cómo está mi hermano Efraín? Bienvenido. Hola mi hermano Marcelo, saludos también a todos nuestros hermanos que van a ver este programa. Nuestro primer programa en Mano a Marcelo, así que estamos con mucho ánimo, con mucho deseo de los temas que vamos a tener, tenemos varios temas bastante interesantes, así que sean todos muy bienvenidos.
Así es, contento, nos costó lograr grabar este primer episodio. Un año nos costó. Pero bueno, la mano de Dios ha visto nuestra vida y hoy podemos materializar todo lo que teníamos pensado un tiempo atrás.
Mi hermano Efraín, para poder comenzar desde ya en el tema, ¿qué significa ser salvo? Sí, bueno, el tema de la salvación nosotros lo encontramos en muchas culturas, no solamente, no solamente, o muchas religiones mejor dicho, no solamente en la religión cristiana o evangélica, El tema de la salvación lo encontramos en todas las religiones pero de distintas formas.
La salvación se obtiene, para hacer un resumen, en todas las otras religiones es lo que uno pueda ofrecer a Dios y en este caso el que ofrece a Dios siempre está esperando la respuesta de Dios pero esa respuesta siempre está al final.
en el caso del cristianismo es al revés, la respuesta la recibimos antes, no al término de nuestra vida, no se nos evalúa nuestro comportamiento, nuestras obras al término de nuestra vida sino que somos aceptados anticipadamente, somos aceptados en el proceso cuando la escritura nos habla de que cuando recibimos a los que le recibieron dice la en san juan capítulo 1 a los que le recibieron se les ha dado la potestad el poder de ser llamados hijos de dios bueno para hablar del tema de la salvación tenemos que entender de qué somos salvos primeramente y principalmente somos salvos del pecado y de sus consecuencias entonces primero tenemos que entender qué significa qué significa el pecado bueno una una definición sencilla podría ser el pecado es cualquier falta de conformidad activa o pasiva con la ley moral de dios puede ser un acto o un pensamiento o una disposición o estado interno desglosemos poquito esto el pecado es cualquier falta de conformidad activa o pasiva con la ley moral de Dios.
La ley moral de Dios la encontramos en las escrituras.
Un resumen de esta ley podría ser lo que dijo el mismo Señor Jesucristo. Amaraza a tu Dios con toda tu fuerza, con todo tu corazón, con toda tu mente.
Entonces podemos encontrarla como primer mandamiento que resume, ¿no es cierto?, los primeros cuatro, respecto a los diez mandamientos, los primeros cuatro mandamientos que tienen que ver con Dios.
Realmente amamos a Dios, realmente la humanidad, el hombre ama a Dios con todo el corazón, con toda la mente, con toda la fuerza, con toda el alma.
Claramente
no hay persona que nunca haya pecado, por lo tanto no siempre amamos a Dios,
el ser humano naturalmente no ama a Dios, el ser humano naturalmente rechaza a Dios, entonces cometemos pecado no porque,
perdón, somos pecadores no porque cometamos pecado sino porque simplemente nuestra naturaleza humana, nuestra naturaleza caída, es pecaminosa. Por lo tanto somos pecadores por ello.
Bueno, el pecado cualquier falta de conformidad activa o pasiva puede ser un acto o un pensamiento o una disposición o estado interno. Bueno, respecto del pensamiento, el acto no es cierto, sabemos.
Cualquier persona, no sé, que comete adulterio, por ejemplo, alguna inmoralidad,
pecados que son más visibles, también hay pecados que son más invisibles, por ejemplo un pensamiento, el mismo señor Jesucristo en el sermón del monte, en Mateo capítulo 5, 6 y 7, profundiza en los temas de las intenciones del corazón, las intenciones del corazón.
Por ejemplo dice, cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, a la mujer de su hermano para codiciarla, ya picó con ella en su corazón. Entonces el Señor profundiza más en el pecado, o sea, en el origen del pecado.
El origen del pecado está en nuestro corazón, está en nuestros pensamientos, está en nuestros miembros, está presente el pecado en todo ser humano, entonces el pecado no solamente la acción porque alguien podría decir no yo no adultero por ejemplo tomando el mismo tema de la inmoralidad, no adultero pero no cometo el acto de adulterio pero miro a toda mujer que veo por delante, la mujer ya sea de mi hermano o sea una mujer soltera entonces y esto no solamente afecta a los hombres esto afecta también a las mujeres o sea como humanidad nosotros somos pecaminosos nuestras intenciones son malas sin embargo el señor no nos dejó a la deriva sino que desde un principio y en génesis capítulo 1 versículo 15 el señor anuncia la forma de la salvación que dio como dios iba a salvar a la humanidad a través de su hijo Jesucristo a través de un sacrificio a través de un derramamiento de sangre nuestros pecados serán limpiados y el apóstol perdón el profeta Juan el bautista no es cierto cuando anuncia de Jesús él dice he aquí el cordero que quita ya no cubre o sea si nos vamos al antiguo testamento los sacrificios de los animales lo que era cubrir el pecado.
En el caso de Jesucristo quita el pecado, quita la culpabilidad, quita las consecuencias del pecado. Entonces para responder a la pregunta, disculpe que me haya dado tanta vuelta, pero tenemos que entender que como humanidad somos seres caídos, que hemos pecado, que hemos ofendido a Dios, que el tamaño de nuestra ofensa es inmensamente grande que no hemos reconocido a dios como dicen romanos capítulo 3 no hemos dado gloria a dios sino que nos hemos por decirlo de alguna forma por graficarlo de alguna forma nos hemos corrompido de tal forma que hemos abandonado a dios como humanidad como individuos también, todos nos hemos apartado, nos hemos descarriado y necesitamos ser salvos, ser salvos de qué?
de nuestro pecado, de nuestra naturaleza, de nuestra culpabilidad, del juicio que había en contra nuestra porque a causa del pecado la escritura dice que la paga del pecado es muerte entonces al pecar nosotros aunque sea uno dice la escritura que aquel que transgrede una ley se hace transgresor de toda la ley de dios o sea aquel que miente también ha matado cometido homicidio ni un montón de otro de todo lo que dice la ley porque está cometiendo ese pecado contra el Dios que hizo la ley, entonces en todos los seres humanos hay una ley, una conciencia, una ley escrita en sus corazones dice el apóstol Pablo y todos necesitamos la salvación, no hay ningún ser humano que no necesite la salvación, necesitamos ser salvos, necesitamos ser salvos de las consecuencias del pecado.
El pecado produce muerte física, espiritual, produce también el rompimiento de la relación con Dios, daña las relaciones humanas. Es cosa de ver en un matrimonio cuando uno de los dos está en pecado, eso siempre va a destruir las familias, afecta a la creación, hay culpabilidad, hay juicio, hay muerte y condenación eterna, separación eterna de Dios, de nuestro Creador, por lo tanto ¿qué es la salvación?
la salvación es el ofrecimiento de Dios, es el ofrecimiento de Dios a todo hombre pecador, a toda la humanidad, un
gratuito de Dios,
que está disponible para todo aquel que entienda, ¿no es cierto? Que entienda de que necesita un salvador, que necesita una mano que lo rescate de la condición en la cual se encuentra.
Por lo tanto lo primero que nosotros tenemos que entender es de qué somos salvos. Somos salvos del pecado, somos salvo de las consecuencias del pecado, somos salvos de la muerte eterna, eso.
Entiendo eso magnífico y a veces bueno uno de los conflictos que también tiene el ser humano aparte de cometer los pecados es que vamos normalizando ciertas situaciones y el pecado en nuestra vida y el problema de normalizarlo es que no nos damos cuenta que realmente estamos pecando y alejándonos de Dios, rompiendo esta relación que debería ser constante con Dios y es un daño.
Hay un versículo que dice hay caminos que al hombre le parecen derecho pero su fin es de muerte
Magnífico, o sea, explica un poco el desarrollo de la normalización de estos dichos pecados porque uno considera que a veces lo está haciendo increíble pero de manera interna claro, se está destruyendo y perdiendo esta relación que tenemos con Dios.
Usted dijo al comienzo de la explicación a esta pregunta que solamente al aceptar a Cristo podemos ser salvos de nuestros pecados, considerando que en otro tipo de religiones tienen que hacer algún sacrificio físico, económico o llevar algo que sea distinto, pero solamente aceptando a Cristo tenemos esa salvación como cristianos no hay nada más.
Eso es lo maravilloso del evangelio, el Señor dice en su palabra que a Dios, Dios estableció la forma de salvación y esa la forma de salvación es a través de la predicación, a través de la locura de la predicación.
Cuando nosotros recibimos el mensaje de Dios, el ofrecimiento de salvación, en nuestro corazón comienza a ocurrir algo.
Tenemos dos posibilidades o aceptar el ofrecimiento de salvación o rechazarlo. En ese momento cuando nosotros se nos está predicando acerca de Cristo, que Cristo murió por nuestros pecados, que Cristo resucitó al tercer día, que Cristo nos ama.
Cuando escuchamos la predicación del evangelio, la exposición del evangelio y el ofrecimiento de salvación tenemos dos posibilidades o lo aceptamos o lo rechazamos. ¿Aceptamos el regalo que ese es un regalo gratuito o lo rechazamos.
Entonces, si el hombre lo rechaza, se resiste al llamado de Dios,
el ser humano ha perdido la oportunidad más importante, la decisión más importante que podría tomar en su vida. Por lo tanto, a nuestros hermanos que están, amigos, hermanos que quizás todavía no conocen a Cristo, quizás es primera vez que están escuchando este mensaje.
Queremos decirle que el mensaje es el mismo que predicamos en la calle. El mensaje es el mismo. Predicamos de un Cristo que fue crucificado por nuestros pecados. Predicamos un mensaje de que Cristo resucitó al tercer día y que hoy día está a la diesta del Padre y nos ofrece una salvación.
Nos ofrece un regalo que es gratuito y que simplemente nosotros tenemos que recibirlo cuando nosotros recibimos y decimos señor yo de verdad lo que estoy escuchando lo necesito por favor entra mi vida y en ese momento dios hace una obra dios comienza una obra que en el cual nunca más estaremos solos durante el camino hacia la eternidad no seremos perfectos fallaremos pero en ese camino dios siempre va a estar con nosotros nunca nos va a dejar nunca el señor va a dejar a los suyos el apóstol Pablo hablando de esto él dice ni lo alto ni lo bajo ni lo profundo ni lo ni nada ninguna cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús por lo tanto cuando escuchamos el ofrecimiento es necesario que abramos nuestro corazón si usted está escuchando ahí en su hogar o en su trabajo, donde escuche este programa.
Si está escuchando este programa, abra su corazón, porque Dios tiene una salvación para usted. Dios desea salvarle, Dios desea entrar en su vida. Y ahí, bueno, hay varias cosas que ocurren también.
Cuando uno acepta, ese es el primer paso solamente. El primer regalo. Claro, exacto. Uno recibe el regalo de salvación, pero conlleva un montón de cosas más, o sea, somos justificados.
Tenemos promesas asociadas también a esta salvación. Exacto, sí, somos aceptados, como le decía al principio
nosotros, el evangelio de Cristo es muy distinto a las otras religiones porque somos aceptados anticipadamente, no al final de nuestra vida, cuando llegamos a Cristo, nos rendimos a Él y confesamos a Cristo como nuestro Señor, nuestro Salvador, a partir de ese momento somos aceptados,
recibimos perdón, a partir de ese momento Dios promete fidelidad y compañía permanente, nunca estaremos solos, hay un nuevo nacimiento que ocurre nosotros, una nueva vida en nosotros.
Era necesaria la regeneración a causa de nuestra corrupción, la justificación a causa de nuestra culpabilidad. Somos justificados. ¿Qué significa ser justificados? En términos teológico.
La justificación es una declaración legal de Dios que nos imputa
una justicia, perdón, nos imputa la justicia de Dios en nosotros. Pero siendo culpables. Siendo culpables, pero Jesús fue justo, Él nunca pecó, nunca se llevó engaño en su boca por lo tanto esa justicia de Cristo se nos imputa a nosotros y no seremos perfectos probablemente porque muchas veces la gente como que hoy día conversaba con un joven y les decía
no necesitas
primero ser sanado porque cuando uno va al médico tú no vas no no intentas sanarte antes y después ir al médico. Va a que le descubra lo que tiene. Claro que le descubre y que el médico le dé la receta necesaria para ser sanado.
Entonces necesitamos del médico que vea nuestra herida, que vea nuestra condición, nos sane y el Señor ofrece esta sanidad a nuestra alma. Adopción, somos adoptados como hijos que maravilloso es eso somos adoptados como hijos o sea perdón el padre tiene un hijo no es cierto jesucristo así es pero a nosotros se nos incluye en esa familia en jesucristo se nos incluye en esa familia somos adoptados en la familia de dios como hijos.
Somos unidos con Cristo. Hay cuatro metáforas que utilizan las escrituras. Una de ellas es la vida. Yo soy la vida, dice el Señor. Vosotros los pámpanos. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, ¿cierto?
Algo así. Se me va a ver ese hermano Marcelo. Pero somos unidos, somos ligados a Cristo. Y si somos ligados a Cristo para nosotros ya no hay condenación
hay una santificación, bueno hay dos aspectos de la santificación, una santificación inicial donde somos declarados santos la escritura abunda en eso cuando el apóstol Pablo escribe a los a las distintas iglesias les dice a vosotros los santos
pero también hay un aspecto que es la santificación progresiva, o sea, no somos perfectos, fallamos, erramos, vamos en camino de perfección, cuando llegue el día de nuestra transformación o cuando llegue el día de nuestra partida a esta tierra, seremos perfectos.
Lo importante de este camino de perfección que vamos llevando, que podemos hacer un poco de lado el pecado al mantener esta relación constante con Dios, al tener esta oración, esta búsqueda de la palabra, el pecado lo podemos ir dejando de lado, o sea, ya no se nos hace tan obvio a los ojos porque podemos ir eliminando, que eso es lo maravilloso.
Sí, y hay una obra ahí, bueno, una de las cosas que decía que el Señor promete estar con nosotros y no solamente estar presente a nuestro lado, sentir su presencia, sino que estar en el proceso de cambio, de transformación.
El Espíritu Santo es el que nos santifica, la palabra del Señor nos santifica, nos transforma. Dice que esa transformación es conforme a la imagen de Cristo, somos transformados conforme a la imagen de Cristo.
Pero esto no es algo inmediato, esto es un proceso en el que nosotros pasamos en esta vida, ¿no es cierto? El Señor está trabajando en nuestras vidas y a medida, como dice usted hermano Marcelo, a medida de que nosotros nos acercamos al Señor somos santificados en la oración, la palabra, la sangre de Cristo.
Son los medios que Dios proveyó para nuestra santificación. La oración, la palabra, la sangre de Cristo son los medios,
las herramientas, las armas que tenemos para poder crecer en santificación.
Mi hermano Efraín, dentro de esto hay ciertas condiciones para alcanzar esta salvación. ¿Qué tan importante es el arrepentimiento dentro de todo esto? Sí, bueno, el arrepentimiento es...
hay dos aspectos del arrepentimiento. Hay un arrepentimiento
cuando nosotros creemos en Cristo y abrimos nuestro corazón al mensaje, al ofrecimiento de salvación. hay una parte que realiza el Espíritu Santo a nosotros, hay una parte que nosotros abrimos nuestro corazón, abrimos nuestra alma al Señor y el Espíritu Santo va produciendo en nosotros una constricción, una tristeza en nosotros y eso lo hace el Espíritu Santo.
Una de las obras del Santo es que Él nos convence de pecado. Entonces, bueno, hay muchas experiencias. Permíteme contarle mi experiencia, hermano. Por favor, lo escucho.
Solamente ese aspecto. Cuando recibo a Cristo, el Señor utiliza a mi hermano en mi casa, en mi hogar,
y comienza mi hermano a decirme que es y que reciba a Cristo, que reciba a Cristo, que reciba a Cristo. Yo en el momento no estaba dispuesto, no quería en ese momento. Yo decía, no, más adelante, en algún momento, quizás en el último momento de mi vida, ahí voy a aceptar a Cristo, como algunos quizás pensaban.
Sí, hay muchos que prefieren, no, si voy a disfrutar mi vida antes de morir, me arrepiento. Claro, claro. Entonces yo tenía ese pensamiento de quizás más adelante, ahora no,
pero cuando abrí mi corazón al Señor y comencé a decir las palabras Señor me arrepiento, a pesar de que todavía no había arrepentimiento en mi corazón, yo digo Señor me arrepiento de todos mis pecados y en ese momento comienza a pasar mi vida adelante, comienza a pasar como una película, cada imagen así, los eventos, las cosas que yo cometía, los pecados que hacía, los pensamientos que tenía comienza a pasar y en mi corazón comienza a producirse un arrepentimiento y ahí yo no pude hacer nada yo caí al suelo en ese en el patio de mi casa y comencé a llorar comencé a llorar no había forma que parar hermano querido no había forma porque el espíritu santo estaba produciendo en mí caían las lágrimas y pasaron quizás incluso semanas que pasó esto pero era porque Dios me estaba limpiando entonces el arrepentimiento por una parte hay una parte del ser humano que tiene que abrirse al señor y tiene que confesar con su boca señor yo pequeño fallé pero hay una parte también que hace el espíritu santo en la vida del nuevo creyente y él produce también el arrepentimiento no es cierto una constricción de corazón
y bueno, eso con respecto al arrepentimiento, con respecto a la fe, no es cierto, es simplemente abrir nuestro corazón al Señor. Claro. O sea, cuando nosotros aceptamos el regalo de Dios, nosotros estamos poniendo nuestra fe en el Señor, no hay otro salvador.
Entonces,
cuando nosotros aceptamos al Señor, nosotros simplemente lo que estamos haciendo es poner nuestra fe en el señor y dios va produciendo no es cierto toda la obra porque hay una obra que realiza el señor en nosotros de transformación de nueva de nuevo nacimiento de una regeneración somos injertados en cristo hay una obra que realiza el señor una obra que por nuestra parte es imposible realizar.
Nosotros no podemos recrearnos,
estamos viciados, estamos corruptos y solamente el Espíritu Santo puede producir en nosotros una nueva creación. Entonces
todo aquel... insisto en esto hermano, insisto en esto.
Para nuestros hermanos, nuestros amigos que están escuchando esto, quizás por primera vez, abra su corazón al señor y nunca, nunca se va a arrepentir de lo que Dios hará en su vida.
No necesitamos ofrecer algo al señor, solamente decirle, señor, aquí está mi corazón, aquí está mi vida, señor, tómala. Es como hacerse una auto evaluación. Cuando usted contaba su experiencia, yo me acordaba de una situación que vi hace muchos años atrás.
Y fue mi trabajo. Y sabe que me pasó algo muy parecido. Toda mi vida dentro de la iglesia, nací en estas paredes desde muy... nací. Mi familia pastoral, uno va creciendo y va normalizando ciertas situaciones.
Yo iba, tocaba mi instrumento, cantaba, hacía la liturgia completa, me sabía lo que venía después de la primera oración, cantaba el
Pero hasta muy grande, una vez en el trabajo se me acercaba una compañera y me dijo ¿Es verdad que tú eres cristiano?
Y yo sentí vergüenza por cómo era yo. Entonces le digo, sí, sí, voy a la iglesia. Me dice, ¿tú? ¿A la iglesia? No te creo. Y se rió de mí en mi cara. y sabe que hermano Efraín eso rompió algo en mí y me dolió tanto porque yo decía ser cristiano pero lo que mostraba hacia afuera jamás lo fue y me dolió tanto que en esa silla en la que yo estaba en el trabajo me puse a pensar y yo yo creo que esta es algún medio que tomó dios para decirme y date cuenta de lo que tú estás haciendo y cómo estás viviendo de la manera incorrecta y sabe que ahí hubo un una auto evaluación y un arrepentimiento de cómo yo estaba llevando mi vida de cristiano.
Después Dios fue tomando otro medio y me fui acercando y a llevar una verdadera relación con él. Después, bueno, Dios me dio la opción de poder estudiar, ir aprendiendo y todo fue en perfección hacia mi relación con él.
Pero fue un dolor cuando me tocó darme cuenta de que yo dije, wow, estoy mal. Pero esa situación perfeccionó mi vida y generó esta relación con Dios, pero primero un arrepentimiento.
Yo siempre creí en Dios porque desde que nací estaba dentro de una iglesia, pero era nada más que eso. Claro. Bueno, Dios hace una obra, en todos hace una obra distinta.
Yo me acuerdo un consejo que me dio mi cuñada, que ellos junto a mi hermano pastorean en Concepción, y cuando yo recién conocí al Señor, me dijo no pretendas que la obra que Dios hizo en ti, la haga el Señor en otras personas, porque en todo Dios hace una obra distinta y ahí vemos en su experiencia, vemos la multiforme gracia de Dios.
O el otro aspecto, hay personas que nunca han oído de Cristo y que necesitan no cierto, esa confesión de parte de Dios, esa nueva relación con Dios. Pero hay hermanos que siempre han estado en la iglesia, jóvenes, señoritas que siempre han estado en la iglesia, niños que siempre han estado, pero es necesario que exista ese momento, ese instante donde Dios cambia nuestra vida, Dios transforma.
Y a partir de ese momento, hermanos queridos, no estamos solos. No vamos a estar nunca solos. Así que el ofrecimiento de salvación de Dios es eso, que el Señor nos salva de nuestra condición.
Abre nuestros ojos. Una de las cosas que hacen el Señor es que quita la venda de nuestros ojos. Porque nosotros creemos que lo estamos haciendo bien, ¿sí? Claro que sí.
En su condición y en mi condición. Yo creía que lo estaba haciendo espectacular. Yo decía algunas cosas hago bien para compensar lo malo y ese era mi pensamiento. Yo decía, ayudo a mi mamá, por ejemplo, voy a ayudar a mi mamá, le voy a comprar un colchoncito, le compré el mejor colchón Rosen, espectacular y con esto me ganó unos puntitos.
Yo decía, bueno, al final de mi vida quizá Dios sopece las cosas, ¿no es cierto? y la balanza se inclina hacia mi lado. cómo Dios no va a tener misericordia pero eso no es lo que enseña la escritura.
La escritura nos enseña que nosotros como seres humanos estamos en una condición caída, una condición en la cual no podemos salvarnos a nosotros mismos por medio de las obras.
Necesitamos un salvador, necesitamos a Cristo, necesitamos que Cristo entre en nuestra vida a través del Espíritu Santo porque una de las cosas que nosotros recibimos cuando recibimos a Cristo es el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo de Dios viene a morar en nosotros y a partir de ese momento somos templo de Dios y no nos deja el Espíritu Santo. Dice el Señor de que aunque nosotros fuéramos infieles, Él permanece fiel.
Es magnífico hermano Efraín porque yo pensaba lo mismo. Al final era siempre y le digo, yo veo los puntos, yo toco mis instrumentos, yo acompaño a mis abuelos, a mis papás.
Y claro, al final el mensaje doy no solamente para aquellos que vivieron o tuvieron alguna etapa como la que vivió usted, que estaba fuera de este entorno cristiano, sino que también el mensaje es para aquellos que son parte de alguna congregación, pero solamente van y necesitan realmente este arrepentimiento, esta conexión con Dios y poder tener esta salvación eterna.
que es lo esencial, que es la lucha que tenemos día a día como cristianos, poder mantener y vivir y disfrutar de esta salvación con Dios. Sí, la salvación, bueno, esa salvación es eterna.
Dios no quita su regalo. Él nos entrega el regalo y no lo quita. Bueno, así es. Y hay una seguridad cuando nosotros, cuando Dios obra en nosotros hay una seguridad, hay una seguridad.
Dios hizo la obra en nosotros y aquel que comenzó la buena obra, dice la Escritura, la terminará. Aprovechando aquello hermano Efraín, si alguno tuviese dudas con su salvación eterna, ¿cómo lo podríamos ayudar?
¿qué le podríamos decir para que tenga esta seguridad de que tiene su salvación eterna? Bueno, la salvación del Señor, primero tenemos que creer en el Señor, creemos en Cristo y si no hay seguridad de salvación es necesario que acepta a que reciba a Cristo, que confiese con sus labios.
Romanos capítulo 10 versículo 9, me parece hermano, siempre se me olvidan los pasajes, pero dice que si confesamos con nuestra boca que Jesús es el Señor y que Dios le levantó de los muertos, seremos salvos.
Si confesamos con nuestra boca. Es necesario confesar, hacer confesión de fe, dejar un momento, un espacio de tiempo y confesar a Cristo. Señor yo te recibo en mi corazón.
Si alguien no tiene esa seguridad de salvación, quizás que lleva muchos años en la iglesia y no hay esa seguridad. Bueno y a partir de ese momento comenzar a buscar en las escrituras, las escrituras,
la oración, la fe viene por el oír y el oír por la palabra del Señor.
La fe se alimenta de la palabra, la fe se alimenta de la oración. Tenemos el caso de un personaje en las escrituras que va al Señor con su hijo lunático, va con su hijo lunático que algún tiempo se echa en el fuego, en el agua dice los discípulos trataron de sacar el demonio que había en él y no pudieron vino al señor y este padre de este niño le dice al señor señor si puedes y ahí notamos no cierto una pequeña duda en el poder si puedes y el señor no le responde yo puedo el señor le responde
si puedes creer si puedes creer y el hombre con esa frase se da cuenta de que le falta fe y dice señor creo ahí hay una parte del ser humano que estira su mano no es cierto para para con con los pocos recursos que tiene señor creo ayuda a mi incredulidad o sea la oración la oración la petición al señor señor ayúdame dame fe aumenta mi fe establece mi fe en la escritura en la verdad de la palabra entonces una vez recibimos a cristo tenemos que crecer en conocimiento de la palabra y tenemos que crecer también en la oración la oración es esencial para la vida de un creyente si un creyente no tiene una relación con su creador va a fracasar
Eso, hermano Efraín. Bueno, esperamos que este primer capítulo haya sido de bendición para aquellos que nos van a escuchar que este mensaje de salvación puedan tomar, aceptar este gran regalo que Dios nos da a cada uno de nosotros y poder atesorarlo y tener esta confianza y esta convicción de que tenemos esta salvación eterna.
Así que los dejamos invitados a que sigan escuchando los siguientes capítulos que vamos a tener. Vamos a seguir hondando en la palabra de Dios, vamos a seguir investigando, aprendiendo y desarrollando, así que antes de finalizar obviamente vamos a orar, así que hacemos una pequeña oración.
Amén. Y a todos nuestros hermanos que usted mencionaba hermano Marcelo, que quizás haya alguien que no tenga seguridad de salvación, quizás lleva muchos años en la casa del señor, jóvenes, señoritas, no es cierto que quizás, niños incluso, que quizás nunca han aceptado a Cristo en su vida.
No necesitamos hacer una gran oración para esto. Necesitamos simplemente recibir a Cristo. Así que vamos a orar al Señor y a la vez vamos a aceptar a Cristo. Vamos a invitar a nuestros hermanos que aceptemos a Cristo en nuestra vida.
Sé que Dios puede utilizar este medio para poder llegar a sus vidas. Porque el Espíritu Santo no solamente está en la iglesia, ¿no es cierto? Pareciera que solamente el Espíritu Santo...
El Espíritu Santo está en todo lugar, dice que su gloria llena la tierra. Él es omnisciente, es omnipresente, lo conoce todo y está en todo lugar. Por lo tanto, creemos de que el Espíritu Santo está tocando ahí a la puerta de su corazón.
y es necesario que ahora abra la puerta, pueda aceptar este regalo que es gratuito, que es gratuito, no hay que pagar nada por recibir el regalo de salvación. Le invito a que ahí donde está en su lugar, cierre sus ojos y oremos al Señor.
Y vamos ahora también agradeciendo por este programa. Padre, Señor, te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te exaltamos Señor, te damos gracias dios mío porque sé que estas palabras señor han de llegar dios mío a muchos hermanos amigos señor bendiga sus vidas señor y a cada uno de nuestros hermanos señor pobre señor en sus vidas señor gracias te damos dios mío en esta hora junto a mis hermanos que quizás nunca han aceptado señor el regalo gratuito de salvación señor junto a ellos oramos y decimos señor te recibimos te recibimos en nuestra vida como nuestro señor como nuestro salvador creemos que resucitaste en una en al tercer día señor moriste en una cruz y resucitaste al tercer día lo creemos con todo nuestro corazón.
Señor, entra en nuestra vida. Espíritu Santo de Dios, entra en nuestra vida. Jesucristo, entra en nuestra vida y haz una obra que nosotros no podemos. Necesitamos, Señor, un Salvador en nuestras vidas.
Te necesitamos, Señor. Gracias, Señor, porque sé que a partir de hoy harás una obra en nosotros harás una obra señor en nuestros hermanos que han recibido señor este regalo gratuito de salvación gracias señor por este programa bendigas y yo los siguientes programas lo pedimos en el nombre de jesús nuestro salvador amén
gracias por acompañarnos en este primer episodio de ecos del verbo hoy vimos nuestros primeros pasos juntos reflexionando sobre el regalo más grande que hemos recibido, la salvación.
Que este mensaje no se quede solo en palabras, sino que resuene en tu corazón y transforme tu vida día a día. Recordemos que la salvación no es solo un momento, sino un camino, una relación viva con Dios que nos invita a confiar, a rendirnos y a caminar en su gracia.
Si te gustó compártelo con alguien, escríbenos y sigue caminando con nosotros en este viaje. Nos escuchamos en el próximo episodio de Ecos del Verbo.
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